Integrada por conventos dominicos, agustinos y franciscanos del siglo XVI, este recorrido nos permite admirar la excelente arquitectura de estos edificios ubicados en las faldas del Volcán Popocatépetl.

11 de estos conventos morelenses han sido declarados patrimonio mundial, ellos son: Atlatlauhcan, Cuernavaca, Hueyapan, Oaxtepec, Ocuituco, Tepoztlán, Tetela del Volcán, Totolapan, Tlayacapan, Yecapixtla y Zacualpan de Amilpas; aunque existen muchos más en otras poblaciones de Morelos.

Los frailes diseñaron los conventos basándose en los monasterios europeos, pero adaptándolos a las circunstancias que eran del todo distintas, así, ubicaron el claustro, generalmente de dos pisos, al lado del templo, cuya portada está orientada al poniente en todos los casos, detrás de ambos la huerta y al frente un gran atrio. La conversión de un gran número de indígenas que no estaban acostumbrados a llevar a cabo sus celebraciones en lugares cerrados, obligó al diseño de capillas abiertas, que daban directamente al gran patio de acceso al conjunto; como complemento se diseñaron en las cuatro esquinas del atrio, las capillas posas que servían para posar a cubierto al santísimo, conectadas por caminos llamados procesionales al lado de las bardas del atrio, que en ocasiones eran almenadas o con arcos invertidos y una gran cruz al centro de la confluencia de las entradas del conjunto.

El claustro, generalmente ubicado al sur del templo, tenía en la planta baja un pórtico llamado portal de peregrinos, pues ahí se daba alojamiento a visitantes, un gran salón comedor llamado refectorio, la cocina, la sacristía, la sala de profundis, a veces la sala capitular, la escalera y al centro del patio una fuente.

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En la planta alta se ubicaban las celdas de los frailes, la biblioteca, la celda para visitantes distinguidos y la celda prioral, siendo estas últimas dos, las únicas que veían al atrio, todas las demás veían a la huerta, para mayor recogimiento.

El templo es generalmente de una sola nave de cañón corrido, con gruesos muros y contrafuertes, con su coro y sotocoro, un ábside poligonal o semi-circular, un púlpito muy trabajado y los confesionarios empotrados en los muros. En la fachada una espadaña que servía para alojar a las campanas, pues las torres campanario fueron adicionadas posteriormente.

Complementan los conjuntos, elementos decorativos y de culto, como los altares, retablos y la pintura mural.

En este recorrido podrá disfrutar de la exquisita cecina de Yecapixtla, famosa a nivel nacional y de las múltiples piezas artesanales elaboradas en la región, además de magníficas vistas del Volcán Popocatépetl.